Traducciones – Shira Erlichman


89 versos sobre un hematoma

El último poeta laureado de los Estados Unidos 
escribió un poema de ochenta y nueve versos sobre las nubes y

yo quiero escribir sobre las nubes, pero solo puedo ver
este hematoma que me dejó la aguja sobre la parte interna del codo

para resolver un interrogante sobre niveles de toxicidad.
Una reseña califica el libro como "fascinante... enigmático... profundo..."

y mi hematoma podría describirse de ese modo, pero quién tiene el tiempo
o el arrojo; en efecto como dijo el poeta, "Las palabras que se refieren a las nubes

son también nubes" y para empezar, estoy de acuerdo. Mientras tanto, alguien me
aplastó una abeja en tres moretones en el interior del codo mientras que en el trasfondo

de la vena morada sale sangre: ¿se puede decir que ese hilo se refiere a las nubes?
Deseo con tanto fervor un día, un minuto, dedicado a la Naturaleza con N mayúscula

aunque desordene su cabello sin gorriones y sugiera la bifurcación de la montaña
pero el hematoma es una diva que cambia de traje diecisiete veces:

el morado del racismo, el verde de la panza de los troncos, el amarillo del vómito seco.
me la pones difícil, nube.

El hematoma vuelve a charlar sin importar mis esfuerzos por dejar
de hablar de la enfermedad, que es a fin de cuentas

la sugerencia de los porteros: ¿pero por qué tantos poemas sobre este tema? Conoces
la sentencia: "Las palabras que se refieren a los hematomas también son hematomas".

El poeta escribe con frecuencia en preciosos y traviesos fragmentos
que puedo entender con facilidad y deleite

entretanto mi collar de islas oculta el nervio radial, braquial, central
tras un nervio secreto como quien dice ya estamos caminando sepultados.

Ni una nube sobre este cuerpo, salvo una masa verde nauseabunda, un mapa
indescifrable, rastro de los besos mutilados.

Vivo con los chistes que la aguja cuenta y una enfermera tan sobrecargada de trabajo
que tuve que consolarla cuando se desplomó.

Hoy mis dedos reposan sobre las teclas
rebosantes de lujuria al ver las mudanzas del cielo.

Discúlpame, cielo, este charquito
absorbe la mirada y los 89 versos.

El verso 1 trata de los morados
El verso 2, de los verdes
3-10. bebida de melón
11-16. el azul antes de golpear la luz
17. la charla intrascendente de la enfermera
18. si su conteo sube o baja
19. el chasquido de los guantes
20-42. habilidad silenciosa o silencio hábil (A veces es difícil saberlo)
43. la sala de espera abarrotada a las 10 a.m. los miércoles
44-60. me mantiene cautiva un tubo para toma de muestras que se llena conmigo
61. la carne hace cambiar de color al anillo del humor
62-72. desconocidos que se percatan
73. la familia no se percata
74-81. la amante que evita el grano con la boca
82. los resultados de la prueba de toxicidad
83-87. la voz de la psiquiatra informando la novedad
88. apretar
89. la piel sensible