Hay en Ibarra un ascenso y un descenso» un arribo y una partida. Cuando ha salido de su vida ya ha entrado a la muerte, pero ante todo persiste la dialéctica fundamental que permite hablar de una vivencia obsesiva de la muerte como vida oculta, un deseo intenso de «vivir la muerte».

Nace en su muerte simbólica, se deja acunar en el vientre profundo del lado oculto y estructural de la vida. De su oquedad emerge lo cotidiano tinto en un vacío sin tiempo, que se trasciende de un paso, desapareciendo en la neblina de la muerte luego de despojarse de su piel, de sus miembros, de su cuerpo.

Escapa de la angustia mediante el desdén y la aventura, de la frialdad mediante el fuego de la locura que no enceguece, sino que ilumina los pasos casi prohibidos del pesimismo que tan pesimistamente asumimos los optimistas.

Javier Piñeiros

Selección de poemas