Traducciones – Mark Strand


Sin título

Con respecto al poema “El primoroso”, que cayó en tu bolsillo
y comienza así, ”Todo el tiempo pienso en nosotros, los superhumanos,
el modo en que volamos por los alrededores diciendo:
“Hola, soy tal y tal, y ¿Quién eres tú?”

Han pasado años desde que hiciste el esfuerzo por leerlo. Pero ahora
en esta leve luz lavanda bajo la sombra de los pinos, la ocasión
pinta buena. El polvo de una pasión, lo único que queda al fondo
de la página son las oscuras migajas de las imágenes. Y era hermosa,
y el poema, pensaste en aquella ocasión, también.

La lavanda se vuelve ceniza. Las nubes desaparecen. ¿Ahora
dónde está? ¿Y dónde está aquel muchacho que se paraba horas
afuera de su casa, que aprendió demasiado tarde que algo siempre
está a punto de ocurrir en el momento preciso en que no sirve para nada?