El aire frío del guadual entra en la alcoba
y la luz de la luna cubre todos los rincones
del jardín. El rocío forma abundantes perlas que gotean.
Las estrellas de pronto brillan, dispersas, después desaparecen.
Las luciérnagas, en un oscuro vuelo, brillan. Las aves acuáticas
despiertan y comienzan a llamarse, cantando.
Todas las cosas, presas de fusil y granada.
El sufrimiento se vacía, la noche despejada transcurre.