Traducciones – Czesław Miłosz


Me describo con sinceridad

Mis oídos cada vez perciben menos las conversaciones, y  mis ojos se han debilitado, aunque aún son insaciables.

Contemplo sus piernas entre minifaldas, pantalones, telas ondulantes.

Las detallo una a una, las nalgas y los muslos, las fantasías de la pornografía hacen que me tenga demasiada confianza.

Viejo verde, te llegó el momento de la sepultura, no estás para los divertimentos y pasatiempos de la juventud.

Pero hago lo que siempre he hecho: crear escenas terrenales obedeciendo órdenes de la imaginación erótica.

No es precisamente que desee a estas criaturas; deseo todo, y ellas son como un indicio de la unidad del éxtasis.

No tengo la culpa de que nos hayan hecho así: mitad contemplación desinteresada, mitad apetencia.

Si algún día lograra entrar al Cielo, allá debe ser como aquí, con la diferencia de que ya no sería esclavo de mis torpes sentidos y mis pesados huesos.

Transformado en contemplación pura, absorbería, como antes, las proporciones del cuerpo humano, los colores del arco iris, un atardecer de junio en una calle de París, todo eso incomprensible, incomprensibles los innumerables objetos frente a mis ojos.