No existe algo así como la sección de albóndigas
hasta donde sabemos.
Ningún empleado servicial nunca ha contestado la pregunta
¿dónde están las albóndigas?
señalando hacia el fondo de la tienda
y diciendo las encontrará allá en la sección de albóndigas.
No hay necesidad de limitarlas
a las suecas o italianas para saber
que ya albóndiga es demasiado específico
para que una sección completa tenga su nombre
como sí ocurre con las Verduras, los Electrodomésticos, o el Calzado para Damas.
Es como cuando te enfadas conmigo
porque leo en la cama con la luz prendida
cuando estás tratando de quedarte dormida,
no puedo encontrar una sección para eso.
Como las albóndigas son algo demasiado pequeño para tener su propia sección
a diferencia de la Grosería o el Egoísmo que se ubican
a lo largo de varios pasillos en la tienda conocida como Matrimonio.
Solo debería apagar la luz
en cambio me he detenido en esa inmensa tienda
y no me voy a subir a mi carrito,
ni voy sujetar los pies contra el pecho y esperar
a que el gerente o alguna persona con autoridad
me empuje hasta la estación de policía
o solo hasta el parqueadero,
de cierta forma conocido como la sección de los esposos extraviados,
o algunas veces, como ahora, la sección de la lluvia oscura y torrencial.