Traducciones – Alan Dugan


Sobre la plomería después de un ataque aéreo

Las casas dejan caer los ladrillos
tras la nube de polvo del bombardeo,
que se transforman en escombros rojizos, ágiles,
mientras los árboles de las cañerías
se levantan más de cuatro pisos encima del aire
cargados de frutos de porcelana:
lavamanos, bañeras, tazones de inodoro.

Oh que nuestra cultura hidráulica se levante
de la pila de basura de tubos de plomo, renovada
y surja como un géiser
cuando pase la tormenta de fuego,
que regrese a las alcantarillas,
así todos los amantes subterráneos
podrán juntar sus aguas con las aguas de la vida,
y la desnuda en la bañera del cuarto piso,
aunque muerta deseable, los cueros al aire
se convierta en la deidad de los manantiales urbanos