Traducciones – Alan Dugan


Para un parásito obligatorio

¡Madre! Me aburrí
del licor y de los alimentos
para adultos. Lo que me hace
falta es aquella leche azulosa
que solía succionar. Si desistes
de tus amargas malezas
me arrancaré
la dentadura permanente
para que nos puedan
enganchar otra vez
como la lamprea
y el tiburón, desdentado
sobre ti, y mi boca
buscándote ferozmente.
Ah cruzaremos las profundidades
como puras eficiencias
allí la vida obedece al
imperativo original del deseo: ¡come!
mas no al secundario: ¡fornica!
Ah cerraré los ojos
con tanta fuerza
hasta que desaparezcan
en la seguridad del sueño: ¿quién
los necesita? Las voluntades. Los amantes. Tú.