16 de septiembre de 2010


Poemas del Metro de Medellín – Rubén Darío Lotero
LÍNEA B. SAN ANTONIO – SAN JAVIER. MAÑANA

La mujer que lleva una canastilla de
cervezas “3 cordilleras”
no se baja del vagón en los edificios de
apartamentos de Suramericana
donde un hombre remoja con un espray las
flores del balcón.
Picacho lejano, ¿por qué me has traído hasta
acá, hasta el Estadio?
“Allá viene mi nieto. Escucho el tren que
llega a Floresta.”
Sin pensarlo, voy hasta tu puerta en San
Javier, abuela muerta.

----+----

METROCABLE. JUAN XXIII – LA AURORA. MAÑANA

El pájaro trasmontó la pirámide de puertas
cerradas y de ropas colgadas
y descendió raudo hacia la sucia quebrada:
huía del sacrificio.

----+----

LÍNEA B. SAN JAVIER – SAN ANTONIO. MEDIODÍA

Esta mañana, de la tierra y la hierba me he
levantado, la mirada hacia la nube.
¡Qué delicia la cama tendida y la sábana de
la siesta al mediodía!
Por eso, déjame volar por entre las copas de
los árboles en busca del verde de tus ojos.
Déjame poner de frente el rostro ante la
lluvia fresca que viene en la borrasca,
antes de volver al trabajo en la fábrica textil.
(he visto a mi amiga en el reflejo del
vidrio… ida)

----+----

LÍNEA A. SAN ANTONIO – ITAGUÍ. 3:10 P.M. LÍNEA A. SAN ANTONIO – ITAGUÍ. TARDE

Alpujarra, parque para los pies descalzos.
(En la montaña el barrio se iluminará en la
noche)
Puente del fusilado, el último de la antigua
ciudad ya ida.
Río fermentado, vas hacia el mar. Yo, hacia
el monte donde vive la nube.
Aguacatala poblado, voy hacia adelante.
Ayurá, estación para mi cuerpo cansado.
¿Cuánto tiempo, Fernando González,
cuánto, para nombrar de nuevo la ceiba de
Envigado?
Itagüí, donde hay una piedra escrita como
con la yema de un dedo.