razones del silencio

las sombras tienen sed, sed y más sed
Javir Krahe


en una cueva
[ calor sofocante ]
las sombras
parpadeaban
en las paredes


todas tenían
gafas oscuras
porque jugaban
a que se arrancaron
los ojos

cuando me llegó
el turno de hablar
comencé a temblar

Layo me ordenó:
—¡qué hables!
—¿para qué?
—le contesté
—siempre sabes
lo que voy a decir