Sólo en la creación ajena de belleza
hay sosiego,
en la música ajena y en los poemas de otros.
Solo los terceros nos salvan,
aún cuando la soledad
sepa a opio. Los otros no son el infierno
si los ves cuando despiertan, con sus
frentes límpidas, purificadas por los sueños.
Por eso me pregunto a qué
palabra deberíamos recurrir, él o tú. Todos los él
son desleales a un determinado tú pero
en compensación, los poemas ajenos
nos entregan la franqueza del diálogo con los sobrios.
Adam Zagajewski