Sobre el gigante metálico
que comienza a deslizarse
ruedan la crispación de los dedos
el apretón en las mandíbulas
la maraña de nervios
los afanes sin resolver
la fricción que pule los dientes
la culpa que doblega la espalda.
Siempre terminamos
apretados en las cabinas.
En medio del deje así
los clanes se perpetúan