Hablo el lenguaje de las espinas.
Proclamo mi existencia
con roces de sangre.
Espinas que alguna vez fueron flores.
Aborrezco los amantes traicioneros.
Los poetas dejaron los desiertos
y regresaron a los jardines.
Sólo quedaron camellos y mercaderes
que pisotean y pulverizan mis flores.
Una espina por cada gota de agua escasa.
No tiento a las mariposas.
Creo otra belleza
por fuera de la luz de luna
en este flanco de los sueños;
un idioma paralelo,
agudo y penetrante.