i.
Síntomas alarmantes del Alzheimer:
Preguntar la misma pregunta una y otra vez.
¿Qué día es hoy?
Tener dificultad al realizar tareas comunes, como prepara la comida.
¿Cómo es posible que el pastel de carne esté crudo después de una hora?
Olvidar palabras simples u olvidar el nombre de algunos objetos.
¿Han visto mis… esas cosas metálicas que abren las puertas?
Extraviarse en el propio barrio y no saber cómo llegar a casa.
¿Ha estado ese semáforo siempre allí?
Tener problemas para entender una factura.
Cinco y siete son… llevo dos.
Olvidar con frecuencia donde dejamos las cosas o colocarlas en sitios inadecuados.
¿Cómo llegó el reloj a la nevera?
Volverse muy pasivo, tener la necesidad de ser impulsado para involucrarse.
No. No gracia, de verdad.
ii.
En el viaje de cinco minutos a casa,
los nombres de las calles
como un baile sencillo
y me pierdo,
giro a la izquierda, izquierda, izquierda,
antes que el barrio se enderece
y estoy de vuelta un dos tres
al frente de la casa.
iii.
La cara del reloj me esconde el tiempo
a medida que la cita con el médico
acelera su camino hacia el despeñadero.
iv.
Los neurólogos le dicen demencia,
pero mi formación en matemáticas,
me hace escuchar dimensiones, dimensiones,
topologías imposibles de n espacios
tan complejos y vastos
que están alfombrados con botellas de Klein,
trenes en los rieles de Mobius
que nunca llegan a su destino.
v.
El horno está apagado.
No hay cena.
Pierdo peso
sin proponérmelo.
¿Quién iba a pensar
que hacer dieta
podía ser tan fácil?
En 2002 comencé a experimentar algunos síntomas alarmantes como menciono en el poema. Utilizar la escritura para encauzar el miedo de lo que ocurría me ayudó a enfrentarlo.
Lana Hechtman Ayers: es una asesora para manuscritos, promotora de talleres literarios, editora de poesía del Crab Creek Review y editora de Concrete Wolf Poetry Chapbook y de Late Bloom Poetry Series. Es autora de dos libros, Chicken Farmer I Still Love You (D-N Editores) y Dance From Inside Her Bones (Editorial Snake Nation).