Traducciones – Billy Collins


Aritmética sencilla

Casi todos los días paso algunos momentos
sobre una terraza de madera gris
a la orilla de un extenso lago, cubierto por un leve cortinaje de bejucos.

Y si no tengo nada en la mente
salvo el movimiento de las olas diminutas
y las altas formas cambiantes de las nubes,

contemplo el cuadro completo
y divido la escena entre lo que estaba aquí
hace quinientos años y lo que no está.

Entonces le resto lo que no estaba aquí
y multiplico todo lo que estaba por diez,
así que cuando termino los cálculos,

solo queda de residuo agua y cielo,
el sonido seco del viento en los bejucos,
y la visión de una garza inconmovible sobre la playa.

Todas las casas se han ido, y los botes
así como los cercos y las paredes,
los senderos de ladrillos curvos, y la sirena lejana.

El aeroplano que cruza el cielo ya no está
y lo mismo ocurre con las piscinas,
los muebles y las sombrillas de tonos pasteles sobre las plataformas,

y los binoculares que cuelgan de mi cuello también se han ido,
así como el mismo muelle pintado—
de acuerdo con mis cálculos—

y también se han ido mi cuaderno y mi lápiz
y allí voy yo, también,
borrado por mi propio borrador y arrojado en virutas fuera de la página.