Traducciones – Alan Dugan


Esta mañana acá

Esta es esta mañana: todas
las maldiciones y las glorias de anoche
se fueron, pero sus estragos
permanecen: las grandes guerras mundiales
la primera y la segunda, el gran matrimonio
de Eduardo VII o el de Eduardo VIII
con la duquesa de Windsor y
los cohetes numerados como los papas
que se incendian en pleno vuelo
o se estrellan contra la luna: en este momento
el nuevo día con las conocidas
bellezas que hay que atesorar ya mismo
ha arrancado y los oficinistas
han comenzado a barrer las aceras
hasta la cuneta; las puertas de vidrio
se abrieron, y los primeros
clientes suben y bajan
los pasillos del supermercado
entre la música de fondo. Todos los artículos
retirados de su entorno
y envueltos en disfraces parecen
otra cosa, se venden en fracciones nítidas.
¿Quién puede multiplicar y conquistar
utilizando los número romanos? Como carecían
del frenesí árabe por el cero,
desaparecieron por obsoletos: los carniceros
ya se lavaron y se fueron
después de matar y arreglar
toda la noche los cadáveres de los corderos,
y aquellos que nunca han visto la sangre despierta
la pueden beber dorada
y decir que el pasado fue un error irreversible
debido a que el circo del presente
nos vuelve agua la boca.