para Alfredo A.
subí forrado de aeroplano
fantástico como nunca
los motores recios
prendidos, a punto de fundirse
en medio de humaredas
y extinguidores benignos
que refrenaban
ceñido como un traje
piel alada
sobre la noche esférica
campos lejanos
llenos de huevos
a punto de eclosionar
[ la abigarrada yema
de la grávida vida ]
con el ropaje de aeronave
me eché a volar
y
tomé tierra
en un parador de infancia